NO PATENTABLE
Inventa y declaralo libre.

Se ha discutido por activa, y pasiva, en indicativo y en subjuntivo, de todas las maneras habidas y por haber, sobre si las patentes de invenciones son justas o son injustas.

Los defensores del sistema de patentes afirman "Si alguien inventa algo nuevo, tiene derecho a un cierto monopolio temporal en su explotación comercial: Esto estimulará la investigación al garantizar que lo nuevo será rentable económicamente por no tener competencia."

Por otro lado los hay que señalamos una larga lista de problemas derivados de esta forma de pensar, que los lectores de este sitio conocerán, sobre los que vale la pena investigar como se pueden explicar para todos, de forma breve y concisa y que se podrían resumir en que "el conocimiento tiene autores, pero no dueños. Las leyes de patentes no favorecen a los inventores, sino a las grandes corporaciones que las acumulan y retienen."

Una de las mas evidentes formas de mostrar la absurda tirania del sistema de patentes y en general de todo el llamado "Derecho de Propiedad Intelectal", es señalar, que si su única estimulación posible es la mercantilista, entonces está claro que nunca se van a investigar cosas que la gente no pueda pagar, por ejemplo, curas de enfermedades típicas de "los pobres".

Pero no es esta la única forma de mostrar como las patentes se oponen al avance científico-técnico, y a los beneficios sociales que de él se derivan: Otra forma es darse cuenta de que si alguien descubre algo realmente útil, pero que puede dejar obsoleto algún tipo de negocio actual boyante (y la historia de los descubrimientos está llena de ejemplos), entonces los propietarios de este negocio actual boyante, se opondrán por todos los medios conocidos para que el nuevo invento triunfe: Todo el dinero del mundo para impedir la innovación... ¿Es esta una fuerza irresistible?... ¿Estamos condenados a no innovar para mantener los negocios actuales de unos cuantos funcionando?... Como veremos pronto, la respuesta es un rotundo NO.

Los avances científicos a lo largo del siglo XX han sido espectaculares. Pero no menos espectaculares fueron los descubrimientos previos en los que estos avances se apoyaron. Algunos de estos últimos son tan antiguos como la propia historia de la humanidad.

Es cierto: El "ratón" del ordenador es un buen invento. Pero tambien lo son "las coordenadas cartesianas" en que se basa, y estas no estan patentadas, porque se "inventaron" tres o cuatro siglos antes que el ratón, en una epoca en que se inventaba por el simple placer de investigar, reflexionar, y llegar a resultados útiles para todos, sin que el dinero andara por medio molestando.

Hoy en dia, parece que todo esta inventado. Sin embargo no es así. También parece que no se puede inventar nada nuevo si no es con un montón de dinero encima de la mesa, y un derroche de medios y mentes tan espectacular como indispensable. Pero esto tampoco es así.

Los pequeños inventores piensan (pensamos, los que nos consideramos a nosotros mismos pequeños inventores, independientemente de lo que nos consideren los demas), que el sistema de patentes es lo que nos permitirá ganarnos la vida inventando, y que no hay otra forma.

Esto tampoco es así. Si un pequeño inventor descubre y patenta algo nuevo, lo mas probable es que algunas partes constituyentes de ese algo nuevo esten ya patentadas. Puesto que las leyes de patentes, ademas de otorgar un monopolio temporal de explotación comercial del nuevo invento, obligan a realizar esta, los pequeños inventores, despues de inventar tienen obligación de fabricar o pierden su monopolio. Para fabricar este nuevo invento, el pequeño inventor debe pagar derechos de uso de las patentes previas que muy probablemente serán necesarias para fabricar y comercializar su invento. ¿Y quienes son los "propietarios" de estas patentes? Por lo general, grandes corporaciones.

De tal manera, que el pequeño inventor, para poder aprovechar el supuesto beneficio que le otorga el sistema de patentes (el derecho de monopolio comercial temporal), tiene que pagar a las grandes corporaciones (que acumulan practicamente todas las patentes), o bien negociar con ellas para poder fabricar.

Esta negociación suele ser muy beneficiosa para la corporación: Esta tiene en su cartera miles de patentes, entre las cuales hay varias de las que mi nuevo invento necesita nutrirse, y yo solo tengo mi pequeño (pero puede que importante), nuevo invento para negociar.

Por lo general este tipo de negociaciones, suele ser una venta directa de la nueva patente del pequeño inventor a una gran corporación. Los pequeños inventores que se nieguen a vender sus pequeñas nuevas patentes a las corporaciones, tendrán que luchar en un terreno muy desigual con estas: Si deciden fabricar, tendran que pagarles una millonada, con lo cual, en realidad no hay más opción que una: Venderle la patente a la corporación.

De forma tal, que lo que las leyes de patentes favorecen no es la innovación, sino la acumulación de patentes de innovaciones por parte de las grandes corporaciones, y la retención de estos nuevos inventos para que no perjudiquen los beneficios de negocios que quedarían obsoletos con el nuevo invento.

Hemos llegado a un punto sin mas salida que plegarse a lo que quieran estas empresas, que retienen las innovaciones con el fin de soltarlas en el mejor momento para obtener mas beneficios, y este momento a menudo resulta ser NUNCA. El sistema legal que inventamos para estimular la innovación, lo que estimula es precisamente lo contrario: La represión y la anulación de la innovación.

Por otro lado, si yo invento algo nuevo y no lo patento, sino que lo divulgo sin patentar, es muy probable que me encuentre con la desagradable sorpresa de que alguna corporación lo patente, y resulte que me impida fabricarlo incluso a mi, que soy el que lo inventó.

Es un poco diabólico, todo este asunto de las patentes. Está claro que no favorecen la innovación, sino la acumulación del conocimiento y las invenciones en unas pocas manos. No favorecen a los inteligentes o a los ingeniosos: Solo favorecen a los listos.

Por suerte, todo el que haya pensado seriamente en el asunto, se da cuenta de que, aunque el sistema actual pretenda hacernos creer que no hay salida, si que la hay: Innovar no solo sin patentar, sino declarando impatentable.

¿Se puede declarar algo impatentable? Por supuesto: Si usted es realmente el inventor de algo nuevo, el derecho natural le da la prerrogativa de declararlo impatentable, es decir: Usted permite a todo el mundo usar su descubrimiento, y fabricarlo libremente sin pedir permiso a nadie (ni siquiera a usted), y a la vez impide que nadie se apropie de el de manera exclusiva patentandolo.

Así pues, si usted piensa que ha descubierto o inventado algo susceptible de ser patentado, lo mejor que puede hacer es declararlo impatentable: Será su legado a la humanidad, podrá usted fabricarlo sin limitaciones (al igual que todo el mundo), y nadie se lo apropiará en exclusiva. Ni siquiera, por supuesto, usted mismo. Recuerde que, si usted se fia del sistema de patentes, lo mas probable es que su invento acabe en las manos equivocadas. Este es el sistema que tenemos, y contra el que merece la pena luchar por el bien de todos. Y sobre todo por la salud mental de uno mismo. Da verdadera lastima ver las filas de geniales inventores en peregrinación a la oficina de patentes, soportando presiones de todo tipo, embarrandose en la peor de las burocracias, y con la única esperanza de que su invento y sus horas de papeleo den algún fruto economico, para terminar admitiendo que el único fruto económico será para otros mas poderosos. Un monton de tiempo y energia desperdiciados en hacer mas ricos a los ricos, en lugar de estar inventando, que es lo que le hace a uno feliz, y dandolo a conocer libremente para que el mundo pueda disfrutarlo sin abogados millonarios de por medio.

El procedimiento es bien sencillo (mucho más facil que todo el papeleo burocrático de la obtención de una patente): Describa claramente en que consiste su invención, enviese a usted mismo una copia por correo certificado (y asi tendrá usted una fecha en el matasellos), declarelo impatentable, y luego divulguelo sin miedo y sin limite, por todos los medios que se le ocurran. Si a alguién se le ocurre pretender patentar su idea (de usted), usted no tiene mas que denunciarle, sacar el correo certificado, mostrarle al juez la fecha del matasellos, demostrar así que usted es el inventor (o autor) de la idea (algo muy distinto de "propietario") y ganar el juicio sin problemas.

El comercio y el dinero no es la unica razón por la cual merece la pena innovar: El simple hecho de explorar territorios intelectuales desconocidos (o no demasiado conocidos) y ayudar al mundo entero a vivir mas comodamente, es tanto o mas estimulante que el dinero. De hecho el comercio y el dinero se oponen en muchos casos a la innovación. No solo no ayudan, sino que estorban todo lo posible. Si no quiere usted ser otro mas del montón de pequeños (y no tan pequeños) inventores tragados por el sistema corporativo, innove, declare NO PATENTABLE, fabrique (si lo desea), e impida que nadie se aproveche en exclusiva de sus invenciones.

La cantidad de invenciones "congeladas" en las cajas fuertes de las grandes corporaciones en la actualidad es tremenda. La lista exhaustiva de todas ellas, es demasiado grande y deprimente como para reproducirla aquí.

Son invenciones en todos los campos del conocimiento, que seguro podrían facilitar o solucionar muchos de los problemas del mundo actual, pero que no veremos ni disfrutaremos, porque no interesa a quienes las poseen. Las leyes de patentes son la clave de este estado de cosas.

El conocimiento humano es mucho mas rentable (para unos pocos) si está oculto y retenido, que si es divulgado, enseñado, mejorado y disfrutado por todos libremente. Pero esta batalla crucial de nuestros tiempos, no ha hecho mas que empezar...

Alejandro Bonet
20070527